Desafío Huarochirí - Chaute: una experiencia reparadora

La vida que tenemos los corredores de montaña es mágica. Ese contacto con la naturaleza es capaz de reparar y aliviar cualquier problema que tengamos. Más allá del reto que esto significa para nosotros, es un bálsamo para el alma. El poder disfrutar del sol, el cielo azul, las nubes que parecen de algodón, el olor de las plantas, las florcitas del camino, los bichitos que encontramos, e incluso las espinas de los cactus, ya hacen que todo lo que vivamos ahí sea especial.

Como todos los seres humanos muchas veces tenemos una semana mala, preocupaciones del trabajo o familia, sin embargo cuando entramos al trail y comenzamos a fusionarnos con la naturaleza, ingresamos a un proceso muy profundo. Un proceso capaz de sanar todo. Este proceso es distinto para cada uno; es un momento muy personal donde cada quien experimenta a su manera con similares características. Donde la magia de las montañas se apodera de ti y solamente ellas son testigos de lo que cada uno vive. Es por eso que este domingo estuve en el Desafio Huarochirí, en Chaute, en la hermosa sierra de Lima. Fue una experiencia increíble, además, encontrarme con mis amigos ahí fue reconfortante.

En los minutos previos a la carrera todos arreglábamos nuestras cosas para estar listos para esta maravillosa experiencia. Compartiendo cada uno nuestros deseos de competencia, entusiasmo y preocupaciones, para luego dar una mirada con respeto e ilusión a esas montañas que nos acogerían esa mañana. Una mañana en la que estaríamos juntos unas horas compartiendo las emociones más intensas que un corredor puede sentir.

La Carrera

Hora, 9:30 de la mañana, se da la partida la ruta Chaski, un recorrido de 21 kilómetros en las fascinantes montañas. Todos con entusiasmo y gritos de felicidad emprendemos la subida. ¡Sin duda empieza el disfrute! Es ahí cuando empieza el proceso donde la mente y el cuerpo se unen gradualmente kilómetro a kilómetro.

No hay mejor experiencia de vida que estos momentos, momentos capaces de hacerte olvidar de todo problema o pensamiento. Momentos que nos hacen vivir intensamente, capaces de limpiar nuestro interior, y con seguridad, momentos que nos engrandecen. Aquí ponemos a prueba nuestros entrenamientos, nuestro coraje, garra, fortaleza física y sobre todo la fortaleza mental.

Los primeros kilómetros muchas veces nos cuestan, no solo porque nuestras piernas aun no calientan, o porque el oxígeno no llega como queremos, sino también porque el desconectarnos con lo que traemos del mundo y la ciudad es muy difícil. Esta vez me costaron mucho los primeros 45 minutos. Que suerte que en el trail esos 21 kilómetros no terminan en una hora y media. Estoy segura que a muchos les ocurrió lo mismo.

A medida que fueron pasando los minutos, y que la ruta se hacía más dura, la mente ya estaba conectada con lo natural, donde todo es perfecto, donde la brisa fría de la montaña a pesar del sol calmaba el alma, y donde tu mente saca a relucir lo mejor de ti para darlo todo en el terreno. Ahí comienzas a vivir lo característico de una carrera de montaña, esa experiencia única que todos los traileros vivimos. Senderos, subidas interminables, bajadas llenas de adrenalina, largas trochas, plantas con espinas, cactus atravesados, terrenos rocosos, de todo. Obviamente acompañado de paisajes espectaculares que hacen que las fuerzas salgan desde lo más profundo que tenemos para superarlas.

La diversión y el juego en su máxima expresión. Además acompañado de amigos en la ruta todo esto se hace aún más especial. Tienes a algunos detrás poniendo presión y hacen que te des una apuradita, otros que vas dejando atrás dándoles ánimo, otros objetivos que tienes delante de ti y estas apretando el paso para acercarte; pero eso sí, si los pasas, asegúrate de que tienes la fuerza para mantenerte en el ritmo. ¡Jajaja!

Qué maravilla que cuando ya no puedes más aparece un fotógrafo, ¡Un fotógrafo de los buenos! Así que más vale que saques fuerzas de tu reserva, pongas tu mejor sonrisa y demuestres que aún puedes correr. Creo que los fotógrafos están siempre en los lugares indicados. ¡Todo es una estrategia!

Ahora se vienen los últimos kilómetros, es aquí donde ya casi estas en reserva, le pusiste todo el corazón y ahora viene lo mejor. ¡Un kilómetro hacia la meta!

Algunos amigos alentándonos al final del camino, otros esperándonos para la foto, y nosotros llegando con el paso largo y firme con la felicidad que ya nos embarga pues hemos dado lo mejor. No hay carrera de trail en la que al llegar a la meta no experimentes una gran satisfacción. Así sea que no hayas cumplido con tus expectativas de tiempo, el solo hecho de haber experimentado con la naturaleza ya te hace ganador de vida, y más aún si lo compartes con amigos.

Salimos reconfortados, cargados de energías y limpios. ¡Sí! Porque aunque nuestros pies y zapatillas estén llenas de tierra, estamos limpios, limpios del alma, bien recargados y listos para afrontar todo lo nos espera en el mundo para la siguiente semana.

Definitivamente no hay mejor experiencia que estar allá arriba y poder percibir y disfrutar de lo que realmente vale.

CORRE, VIVE Y SUEÑA!!! No te detengas!!!

Marilú Salazar

Deportista, corredora de trail running, coach de PNL, comunicadora, y conductora de los programas de radio La Buena Vibra por internet y Gente Runner por Nacional FM, donde difunde el deporte.

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