Job es un niño alegre, tranquilo y muy curioso. Aunque ha sido diagnosticado con rabdomiosarcoma, enfrenta su tratamiento con mucha valentía, siempre acompañado del amor incondicional de su familia.
En sus ratos libres, Job disfruta jugando fútbol y viendo los partidos de su equipo favorito, Universitario de Deportes. También tiene un vínculo muy especial con su papá, con quien viaja desde provincia hasta Lima para asistir a sus tratamientos, compartiendo juntos cada paso de este camino.
La inspiradora experiencia de Run for Wishes
El equipo de Job en Run for Wishes estaba formado por tres runners: María Pía, Romina y María Claudia. Su pasión por correr 21 kilómetros se fusionó con un propósito mucho más grande: cumplir el deseo más anhelado de Job: tener una laptop para poder ver los partidos de su equipo favorito, Universitario de Deportes.
La conexión entre Job y las corredoras fue instantánea. Durante la sesión de fotos, compartieron risas, pintaron juntos y grabaron videos, creando un vínculo especial que solidificó el compromiso del equipo para hacer realidad el gran deseo de Job.
Un deseo hecho realidad que iluminó sus ojos
Al llegar al evento, Job se encontró con un espacio festivo, lleno de colores y sorpresas que lo llenaron de alegría. Vivió una experiencia única, disfrutando de diversas estaciones de juegos que lo entretuvieron y divirtieron junto a su papá.
Después del show temático, llegó el momento más emotivo: el reencuentro con sus runners. Job sabía que ellas habían cumplido la promesa que le hicieron con tanto cariño. Una de ellas lo ayudó a taparse los ojos mientras María Claudia le entregaba el tan esperado regalo. Al abrir su regalo y ver la laptop, sus ojos se llenaron de emoción y, conmovido, abrazó fuertemente a las chicas.

El orgullo y la gratitud de un padre
Amador, el papá de Job, compartió desde el primer momento cómo enfrentan juntos la enfermedad, siempre con esperanza y fortaleza. Se mostró orgulloso de cada logro de su hijo y agradecido por el apoyo de distintas entidades que les permiten viajar de provincia a Lima para los tratamientos de Job.
Al conocer al equipo de runners, descubrieron gustos en común, lo que forjó un vínculo muy hermoso entre todos. Ver a Job tan feliz recibiendo un deseo que, por sus propios medios, no habrían podido brindarle, emocionó profundamente a Amador. Con gratitud, agradeció a las chicas por su compromiso, pues no solo alcanzaron la meta física de la carrera, sino que también hicieron posible una experiencia inolvidable para su hijo. Amador espera que más corredores solidarios se sumen a la iniciativa, ayudando a cumplir deseos y llevando alegría a muchos más niños que enfrentan enfermedades graves.
¡Súmate y transforma kilómetros en esperanza!
Si quieres que tus kilómetros tengan un impacto real en la vida de niños, niñas y adolescentes con enfermedades graves, únete junto a tu equipo. Escríbenos por redes sociales a @makeawishperu o envíanos un mensaje al 981 047 075.





















