Lo que vivimos los runners en la preparación para una carrera

Nadie puede imaginarse todo lo que uno pasa entrenando para los retos que nos proponemos, ya sean grandes o pequeños, pero siempre importantes. Creo que los corredores somos súper comprometidos con lo que hacemos, lo que queremos es ir a disfrutar y no a sufrir a una carrera.

Esta vez me tocó prepararme para mi carrera más larga, 112K de pura montaña y bosques. Todos tenemos historias de nuestros entrenos, creo que no importa cuál sea la distancia ni la carrera, siempre buscamos sobrepasar nuestros límites. Decidí escribir esto en el momento indicado pues mis compañeros se van ya al Endurence Challenge y sé que han pasado por lo mismo que yo en esta temporada de verano.

Relatarles lo que uno vive es interminable, sin duda los entrenamientos nos dejan mucho más que un buen estado físico. Empezamos con mucho entusiasmo, energía, ganas, y motivadísimos. Nos cuidamos al máximo, desde nuestra alimentación hasta del tiempo que descansamos.

Mi entrenamiento esta vez fue diferente a lo que estaba acostumbrada, definitivamente mucho más duro. Al comienzo todo es más fácil, te levantas muy muy temprano, nada te detiene, porque cumplir el plan del día es el objetivo. Nunca imaginé que podía correr tanto durante la semana.

La preparación muscular previa es muy importante para soportar la cantidad de kilómetros y desnivel que harás, es decir, no todo es correr, el gimnasio es parte de la preparación; ¿En qué tiempo lo agregas a tu día? ¡No sé! Pero de que tiene que estar, ¡Tiene que estar! Los abdominales y el trabajo de lumbar son también parte muy importante para que podamos sostener nuestro cuerpo, cargar peso en la mochila y soportar las largas horas de carrera.

Cada mañana un reto nuevo, toca suave o tal vez series de velocidad. ¡Dios! Esas series como las odié, jajaja. Pero me di cuenta que definitivamente sí te dan velocidad y resistencia. ¿Y qué tal las series de velocidad de 1K y hasta 2K en subida? Ese día sí que las piernas tiemblan, ¿no es así? Ahora que veo hacia atrás no puedo creer que yo haya hecho todo eso.

Desde que empezó el año doble fondo los fines de semana y no de juego, casi tres meses de fondos larguísimos. Uno de trail y uno de pista, cada semana sumando y sumando kilómetros.

¿Masajes? Son de gran de ayuda, siempre que no tengas dolores. Se suponía que uno la pasa bien en los masajes, pero cada vez era más tortura. El pobre terapeuta cada día con más trabajo y más mentadas de madre, jajaja, pero eso sí, sales renovado.

Al terminar cada semana decía ¡Sí, la hice! Muchas veces dudaba de que podría terminar la tarea de la semana, pero sin darse cuenta uno va avanzando y avanzando, lento pero seguro, cumpliendo los objetivos. Eso es como un empuje adicional, saber que vas logrando de a pocos cada meta.

La preparación así como las carreras son como la vida misma, hoy estas bien, mañana mal; hoy tienes energía, tal vez mañana no; todo parece matemáticas, vas descubriendo muchas cosas en el camino, si me alimento con esto o aquello me siento mejor, si duermo así siento esto, y de esta manera uno va buscando la mejor fórmula para rendir mejor y sentirse bien.

¿Y qué pasa cuando un día nos va mal? Uyyy que difícil a veces, sientes que no lo lograrás, si te duele algo crees que es el “FIN”, etc. Es una lucha constante entre tu estado físico y tu mente. Lo cierto es que pase lo que pase nos volvemos a levantar una y otra vez y nada nos detiene. ¡Ese es el espíritu del corredor! ¡No se agota!

Y la “Vida Runner nos empieza a hacer solitarios, a este ritmo no nos da el cuerpito para más. Una locura nos va envolviendo y nos sumerge en el apasionante mundo de retos. Los amigos ya empiezan a decirte “antisocial”. Pero no es que no queremos, a mí me pasa que al medio día hago mil planes, claro, esta con ¡full energía! Pero a medida que van pasando las horas te vas apagando como “velita misionera” Llega la hora de verse con los amigos o salir a comer, pero fuiste, ya te dormiste, jajaja.

¿Y qué tal si vas a ver una película? Con mucha fuerza dices un ¡Siiii! Ta ta ta tannnn, ves la portada y ahí quedaste. Entonces resulta que ni para ver película sirves, jajaja; y si intentas ir al cine y verla dormida quedarás en los primeros 10 minutos, jajaja.

Pero es verano, vamos a la playa, ¡Siiii!, no te la puedes perder. Maletín en mano, al regresar del entreno voy fijo, dices con todo entusiasmo. Entonces madrugas, sales tempranito y de pronto un súper sol calcinante.

El entreno sigue y sigue, terminas, ufff que bien, la hice y ahora agarra tu maletín y a la playa, pero ¿Quieres más sol? ¿Más calor? ¡NO GRACIAS! Solo quiero agua, jugos, cebichito y good bye. Una descansadita porque mañana nuevo fondo, jajaja, entonces te duermes toda la tarde.

Tratas de convencerte diciéndote: mañana después del fondo si la hago, ¡A la playa! ¡Misión cumplida la hice! Sí, ahora sí, llegas a la playa y eres casi extraterrestre, todos bronceados ¿y tu bronceado? Solo en brazos y parte de las piernas, o sea, el resto blanca. Te sientes de otro planeta, pero por lo menos al mar te vas, jajaja. Tenemos que amar verdaderamente lo que hacemos, ¿no? Conclusiones, este es el verano que menos pisé la playa, y casi no vi a nadie, jajaja. El cuerpo no daba para más. Pero, que rico se siente saber que avanzas cada día un poquito más. Es una disciplina increíble la que debemos tener. Definitivamente no solo amamos lo que hacemos si no también amamos y cuidamos nuestro cuerpo pues es el que nos lleva a la felicidad absoluta.

Ahora ya listos para los grandes retos que nos tocan, estamos satisfechos pues sabemos que dimos lo mejor de nosotros cada minuto y cada kilómetro. Que por más duro que fue el camino, lo disfrutamos. Que cada entreno tiene una historia bonita. Que compartimos momentos increíbles con nuestros compañeros de ruta. Que crecimos mucho más como personas en este tiempo, y sobretodo que tuvimos kilómetros de felicidad.

Ahora solo queda esperar el gran día. Estar en esa partida es suficiente para estar inmensamente felices, pues solo tú puedes saber todo lo que hiciste para llegar hasta ahí. No sabemos todo lo que puede ocurrir durante esos largos kilómetros, pero sí sabemos, como buenos guerreros, que la vamos a luchar hasta el final.

¡Éxitos a todos!

Marilú Salazar

Deportista, corredora de trail running, coach de PNL, comunicadora, y conductora de los programas de radio La Buena Vibra por internet y Gente Runner por Nacional FM, donde difunde el deporte.

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