Petzl Night Trail Race: Una Experiencia Única

Esta carrera era la que había estado esperando. Comentando con mi grupo de amigos por el tema de que iba a ser de noche. Además, empezábamos a preguntarnos cómo sería el terreno, si se podría ver bien la ruta, qué pasaría si te pierdes y “n” preguntas más que te haces cuando estas ansioso por participar en una carrera de este tipo y, sobre todo, porque es la primera que corres de noche.

Decidimos juntarnos el día de la carrera a las 3pm para partir a las 3.15pm y llegar a tiempo hasta el “Autódromo La Chutana”, porque de ahí habría que ir por un camino de trocha más o menos entre 20 a 40 minutos - según había indicado Perú Trail Running en un post en su fanpage de Facebook - pero, por uno u otro motivo, llegamos a partir recién a las 4pm - para variar.

Teníamos 1 hora y media como máximo para llegar hasta el autódromo; “Sí, la hacemos todo Evitamiento y de ahí Panamericana Sur, es más, tenemos PEX para no hacer la cola en el peaje” - dijimos - pero empezamos a notar un tráfico en la Panamericana Norte que parecía de nunca acabar. Entonces decidimos tomar la ruta del Centro de Lima, Vía Expresa, Costa Verde, Chorillos y luego salir a la Panemericana Sur.

Cuando estábamos por Chorrillos empezamos a recordar la carrera “Wings for Life Run”; la adrenalina que sientes cuando ves el carro de la carrera acercarse y los que están a tu alrededor empiezan a correr como locos, y te contagias y también empiezas a hacer lo mismo - bonitos recuerdos. A propósito, en mayo del 2016 será la siguiente edición de la “Wings for Life Run”, ¡Te la recomiendo!

Alrededor de las 5.30pm estábamos frente a la tranquera de la trocha que divide el “Autódromo La Chutana” y el “Aeródromo de San Bartolo”. Pagamos nuestra cuota por derecho de ingreso y tuvimos que apurarnos porque estábamos con la hora. Empezamos a andar por la trocha la cual, en los puntos exactos, estaba señalizada con flechas que te indicaban por donde debías seguir para llegar hasta el campamento base que la organización de la carrera había montado. Finalmente, después de 15 minutos de pura trocha ¡Llegamos! Cuadramos el carro y nos alistamos rápido para empezar con el calentamiento respectivo antes de la carrera.

Minutos después de las 6pm, Carlos Maillard - Director de Perú Trail Running - nos llamó a todos los participantes a reunirnos para que nos diera indicaciones y algunos tips previos a la carrera que estaba por iniciar.

Mi reloj marcaba las 6.25pm cuando se dio inicio a la carrera, todos con nuestras linternas Petzl encendidas comenzamos a andar por la ruta. A cada minuto que avanzábamos se iba oscureciendo. Así, con la noche ya a cuestas, seguimos por una ruta que cada vez se iba poniendo más difíci; piedras, huecos, insecto, y hasta tarántulas! Todo lo que un buen trail debe de tener.

Después de trepar y trepar llegamos al punto de hidratación donde nos esperaba Andrés Olivera - trail runner y miembro del staff de Perú Trail Running - con el líquido elemento para un trail runner: “el rehidratante”. Además de esto, también nos esperaban galletitas de animalitos y gomitas azucaradas - tal como lo hicieron en el “Ultra Trail Cordillera Blanca” (UTCB) desarrollado en Huaraz en junio de este año - que a veces son necesarias para darte un poco de energía. Hasta este punto habíamos recorrido alrededor de 3.5km y aún faltaba bastante.

Luego de la rehidratación respectiva, continué con la carrera y me di con la sorpresa que lo que venía era 1.5km de pura bajada, así que nos ajustamos bien la mochila y aceleramos a fondo. Todo iba bonito hasta que me doy con la sorpresa que lo que venía a continuación era pura subida; una subida mortal. Empecé a subir a un ritmo lento - confieso que no me gustan las subidas pero carrera es carrera - así que no me quedó otra que ponerle muchas ganas, ya que nada es imposible. Parecía una subida interminable, no quería levantar la cabeza y mirar para arriba, no quería estresarme, no quería ver esa fila de luces que seguía subiendo y subiendo; parecía el Camino de la Serpiente de Dragon Ball - jajajaja - no sé si les pasa también, pero son tonteras que a veces cruzan mi mente en plena carrera; en ese momento hasta todos parecíamos minions con nuestro polo amarillo y nuestra linterna en la frente - jajaja.

Después de terminar toda la subida, vino la recompensa para tanto suplicio, el “rico descenso”. De nuevo ajustarse bien la mochila y a darle con todo.

Empiezo a bajar hasta llegar a un terreno ya más plano, voy viendo mi reloj que ya estaba a un poquito más de 2km para llegar a los 12km y llego al punto de hidratación donde Andrés Olivera me indica que faltaban todavía 3.5km; es ahí donde me doy cuenta - recién - que no eran 12km sino 14km.

Habiendo ingerido las gomitas de azúcar respectivas, continúo corriendo hacia la meta. En ese camino ya vas más solitario a diferencia de la subida, y es donde te das cuenta lo bien señalizada que estuvo la carrera con esas cintas reflectantes. Era difícil que te salgas de la ruta trazada. Luego de estar corriendo en completa oscuridad con solo tu linterna que te ilumina para poder ver el camino, ves el resplandor de la esfera de Petzl que estaba instalada en la meta, es en ese preciso momento cuando te dices a ti mismo ¡Ya falta poco, carajo! y así crucé la meta con la satisfacción de haber participado en una exigente carrera, tan bien organizada que te quedas con las ganas de saber cuándo va a ser la próxima edición.

No quiero acabar esta nota sin mencionar la “pastita post carrera” que nos dieron al llegar a la meta; estuvo precisa. Fue la recompensa justa después del gran esfuerzo realizado, definitivamente un puntazo extra. Nuevamente mis felicitaciones a Perú Trail Running por la organización del evento, ¡Sigan así!

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